Durante décadas, la hostelería ha sido sinónimo de servicio: saludos cordiales, asistencia rápida y coherencia en todos los puntos de contacto. Pero hoy, el sector está experimentando una transformación profunda. El huésped moderno ya no se conforma únicamente con un buen servicio; busca conexión, significado y momentos que parezcan diseñados a su medida. La hostelería ya no es solo un intercambio de valor: se ha convertido en una economía de la experiencia impulsada por la emoción y el diseño centrado en las personas.
Por Aviraj Puri, ISHC, BARE International










